El método Rolfing es una técnica desarrollada por Ida Rolf durante todo el siglo XX, que se centra en la manipulación de los tejidos blandos y la educación en el movimiento para lograr la integración estructural, es decir, organizar todo tu cuerpo a partir de los músculos y la fascia que los envuelve. Con esta técnica, somos capaces de alterar la postura del cuerpo para adaptarla al empuje que las fuerzas gravitatorias tienen constantemente sobre nosotros.

Muchos pacientes tienen hoy día la mentalidad de ir al fisioterapeuta exclusivamente cuando hay dolor o disfunción. Sin embargo, existen diversos métodos o maneras de prevenir dicha lesión o patología, y el método Rolfing, es una de ellas.

Inconscientemente adoptamos posturas inapropiadas, realizamos movimientos atípicos o aumentamos la tensión en nuestro sistema musculoesquelético debido a traumatismos y/o problemas emocionales. Todos estos desequilibrios terminan afectando nuestra salud y bienestar. En esto se basó Ida Rolf para crear esta terapia, donde mediante una serie de técnicas es capaz de reorganizar el cuerpo y liberar dichas tensiones.

Realmente la mayoría de fisioterapeutas ya trabajamos de una manera u otra aspectos de la integración estructural. Pero es este método el que da un enfoque amplio y preciso de cómo hacerlo, abarcando al paciente en su totalidad.

Beneficios del método Rolfing

Esta es una terapia que hace más que sólo liberar tensión sobre tu sistema miofascial. Es una terapia evolutiva, con muchos beneficios. Según la Asociación Española de Rolfing, entre ellos destacan:

  • Mejora de la postura y el aspecto físico
  • Reducción del dolor y tensiones
  • Incrementa la capacidad de recuperación del cuerpo
  • Previene lesiones deportivas
  • Mejora la circulación sanguínea y linfática
  • Mejora la resistencia y el rendimiento físico
  • Incremento de la relajación y el sueño
  • Disminuye el estrés y ansiedad

Patologías en las que se aplica

Como mencionamos en inicio, el Rolfing es una terapia avocada hacia la prevención, por lo que puede ser útil para cualquier persona cuando se trata de evitar alguna enfermedad. Sin embargo, según la Asociación Española de Rolfing, existen varias patologías sobre las cuales puede ser de gran ayuda:

En general, la mayoría de pacientes suele notar mejoría incluso en dolores crónicos, desde la primera sesión, lo cual no indica que se haya elaborado para tratar patologías, pero sí que influye directa o indirectamente sobre ellas.

¿Cómo se usa?

Los fisioterapeutas especialistas en esta técnica, suelen indicar una terapia completa de 10 sesiones, donde se combinan movimientos pasivos y activos sobre el cuerpo para alcanzar la alineación y acomodación del sistema miofascial.

Cada sesión dura entre unos 60 a 90 minutos. No es una terapia en la que haga falta que se desvista al paciente, aunque el profesional puede solicitar que se acueste, siente, o levante, dependiendo de lo que se busque.

Como en toda sesión, se comenzará con la anamnesis para tener la mayor información posible de nuestro paciente. Por ello, la sesión suele comenzar con pequeñas observaciones del paciente sentado, de pie y caminando. A continuación,  se realizarán diferentes manipulaciones, presiones y masajes profundos sobre áreas específicas del cuerpo, que pueden ser en la propia camilla, sentado e incluso con el paciente de pie.

Las primeras tres sesiones del protocolo se enfocan principalmente en los tejidos superficiales. El segundo trayecto de las sesiones (desde la cuarta a la séptima) se enfocan en los tejidos profundos para incidir directamente en la columna espinal.

Las últimas tres sesiones están enfocadas en la integración de todos los tejidos y suelen ser un poco más longevas.

El Método Rolfing va más allá de ser una simple variedad del masaje profundo. A través de la manipulación de la fascia, se busca alinear el cuerpo con la gravedad. Se intenta que la persona pueda moverse de una manera más ergonómica, fisiológica y armoniosa. Para ello se trabaja la autopercepción del paciente, profundizando en todo aquello que realiza de forma consciente o incosciente (postura, marcha, apoyos…) El fisioterapeuta tiene un trabajo “educativo” que va más allá de los masajes que todos conocemos, y más allá del aspecto educativo que solemos emplear en cada sesión acerca del cuidado de nuestro cuerpo.

Contraindicaciones

Lo más importante es tener en cuenta las preguntas previas a la realización del Rolfing, con la finalidad de conocer si nuestro paciente es candidato o no para realizar dicho método.

Existen algunos casos en los que no puede aplicarse, estos incluyen las alteraciones del tejido conectivo, del sistema linfático (como el lipedema) y el cáncer.

En la gran mayoría de otras patologías que afectan el sistema miofascial, si es posible utilizar el Rolfing; incluso para mejorar la postura o propiocepción.

∴ Evidencia Científica

La bioquímica Ida Rolf dedicó mucho tiempo de su vida a perfeccionar su método. Hay varios libros escritos acerca del Rolfing y varios con su autoría. No obstante, no existen artículos (o al menos no hemos podido encontrarlos), que investiguen dicha técnica.

De hecho, conocemos artículos sobre integración estructural, reeducación postural y sobre la fascia en sí con evidencia científica y que aportan mucho valor a nuestra profesión. Pero ha sido “una faena” no encontrar nada al respecto.

Hemos encontrado, eso sí, que están haciendo lo posible por investigar y crear estudios que reflejen y aporten resultados del método. En una de las páginas oficiales del Rolfing intentan cubrir la investigación con donaciones y becas.

Como siempre comentamos antes de acabar, lo mejor en estos casos en los que no existe una evidencia que pueda decantarse hacia un lado u otro, es la experiencia profesional. Formarse en el método Rolfing puede ser una manera exquisita de llevar a la práctica y comprobar realmente su utilidad. Cierto es que muchos compañeros aportan citas de pacientes con muy buenas críticas…

¡Un saludo y espero que os haya gustado!

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