¿Qué son las tendinopatías?

Empecemos por el tendón.

El tendón es la distribución anatómica que conecta el músculo al hueso y su función mecánica es trasladar la fuerza que realiza el músculo al hueso, así es como se provoca movimiento en las articulaciones. Las tendinopatías representan entre el 20% y el 30% de todas las lesiones deportivas y también tiene una gran incidencia negativa en profesiones relacionadas con grandes esfuerzos físicos.

Las tendinopatías abarcan todas las lesiones por sobrecarga en los tendones y las estructuras adyacentes (paratendón y entesis).

Podemos clasificar las tendinopatías en:

  • Tendinosis: Son unas pequeñas rupturas en el tejido del tendón pero esta no causa inflamación apreciable.
  • Tendinitis: Inflamación del tendón. (Aunque este término se usa con frecuencia, la mayoría de los casos de tendinopatía no están relacionados con una inflamación considerable).
  • Paratendinitis: Es cuando aparece una seria inflamación e hiperemia peritendinosa, esta corresponde histológicamente con un infiltrado de células inflamatorias. Aparece sobre todo en tendones (o sus porciones) que se deslizan sobre otro tejido.

Cuando la sobrecarga del tendón sea mayor a su capacidad de autorreparación, el tendón lamentablemente sufrirá una tendinopatía. Algunas de las causas de sobrecarga son conocidas como: desbalances musculares, microtraumatismos repetidos sin la preparación física para soportarlos, ergonomía incorrecta, déficits nutricionales y una mala pisada, entre otros.

En la actualidad existe una gran variedad de tratamientos, aunque cada tendinopatía tiene que ser abordada por su fisioterapeuta en combinación con sus médicos y siempre dentro de un equipo multidisciplinar.

Posibles causas

Causas generales: Inciden en el tendón indirectamente, estas pueden ser enfermedades sistémicas como el aumento de colesterol sanguíneo, la diabetes, el aumento de ácido úrico, enfermedades reumáticas o la toma de determinados medicamentos, entre ellos antibióticos o antiinflamatorios.

Causas locales: Se caracterizan por la agrupación de la carga mecánica en una determinada zona del tendón durante cierta actividad física. La agrupación de cargas a nivel local, puede deberse a un incorrecto gesto técnico deportivo, uso del material deportivo no adecuado, exceso de entrenamientos…

Las causas mecánicas, competitivas o de afectación local son mucho más fáciles de ver. No obstante, es más difícil cuando es la consecuencia de un problema general que colateralmente también perjudica al tendón. Se ha de investigar las características de la tendinopatía y a la vez aclarar las causas que la han estimulado para prevenir y evitar una recaída.

Se deben tener en cuenta medidas como el tiempo de inicio de los síntomas, si el paciente tiene antecedentes de enfermedad general o toma de fármacos, si el inicio ha sido lento o agresivo, si existe o no neovascularización patológica, la localización de la lesión…

Tendinopatías más frecuentes

  1. Tendón de Aquiles: Bastante común en corredores.
  2. Tendón rotuliano: Suele aparecer por exceso de carga en los músculos extensores de rodilla, aunque puede deberse a continuos impactos.
  3. Tendón del supraespinoso: Generalmente llegarán diagnosticados como “tendinitis del manguito rotador”.

¿Cómo se forman?

Las tendinopatías se produce a menudo tras realizar actividades que ejercen una gran carga y en las que se provoquen restricciones graves de la movilidad de la articulación.

El principal motivo por el que aparecen es como consecuencia de una sobrecarga muscular (por sobreuso) o por una lesión anterior. Sin embargo, también puede provocarse debido al tratamiento de otra patología o por la edad, ya que a medida que envejecemos estos tejidos van perdiendo elasticidad.

Les dejo las causas más comunes:

  • Esfuerzo intenso y desproporcionado en determinadas actividades deportivas o profesionales.
  • Movimiento inadecuado y repetitivo ya sea en el lugar de trabajo o en realizando deporte.
  • Permanecer por largos períodos en una mala postura, o sin ejercitar nuestro cuerpo.
  • Prendas de ropa que generen tensión y/o provoquen una función limitada de dicha área.

¿Cómo abordar la tendinopatía?

El objetivo del tratamiento es mitigar el dolor y reducir la infamación del tendón en caso de que exista. Debe comenzarse lo antes posible y, normalmente, se basa en lo siguiente:

Durante la fase aguda, puede ser beneficioso aplicar frío en la zona afectada -varias veces y durante un máximo de veinte minutos- para el tratamiento del dolor agudo en las primeras 48 horas. Más adelante, si se convierte en un dolor crónico, puede resultar de más utilidad aplicar calor húmedo o seco.

Podría ser de utilidad inmovilizar la zona afectada para protegerla de más lesiones, al menos durante un tiempo. Para ello, son útiles diferentes dispositivos (férulas, cabestrillos, muñequeras, muletas). No es mi opción favorita pero hay que tenerla en cuenta pues cada paciente (y cada profesional) es un mundo.

Durante el periodo de reposo de la articulación, deben seguir realizándose todas las actividades que no afecten al tendón lesionado, ya que la inactividad prolongada puede producir la pérdida de flexibilidad, debilidad muscular…

Pero la más importante es la siguiente: Realizar ejercicios que involucren la musculatura de la articulación afecta y en específico del tendón lesionado. Siempre atendiendo las instrucciones del fisioterapeuta. Como norma general se suele empezar realizando ejercicios isométricos que suelen tolerarse mucho mejor.

La mayoría de médicos siempre manda a los pacientes una receta de medicamentos que supone le irá de gran ayuda. No obstante, se ha visto en varios artículos que los antiinflamatorios en concreto podrían interferir en el proceso de regeneración del tendón.

Otras herramientas:

Existen otro tipo de técnicas que podrían ser de ayuda dependiendo del paciente:

  • Electroterapia.
  • Ondas de choque.
  • Punción seca.
  • Magnetoterapia.
  • EPI.
  • Cirugía: si el tendón se llega a romper y especialmente si se ha desprendido del hueso, suele ser necesaria una intervención quirúrgica.
  • Infiltraciones: menos recomendadas puesto que actúa “ocultando” el dolor y no ayuda con la raíz del problema.

Hay que hacer mención especial a la prevención, dado que es el mejor tratamiento posible. Cuidando los movimientos repetitivos y las malas posturas se pueden prevenir la mayoría de las tendinopatías. Es obligatorio revisar los ajustes posturales y la ergonomía del trabajo.

Después de todo este rollo, hay que aclarar que teóricamente parece muy sencillo, pero que en la práctica una tendinopatía puede ser una de las peores pesadillas de cualquier profesional de la salud, tanto como para el paciente.

Lo mejor en estos casos es informar bien al paciente desde el primer día, aconsejarlo y sobre todo, hacerle saber que es un proceso que lleva su tiempo (el tendón tarda en regenerarse totalmente un año aproximadamente, cuando el colágeno alcanza las propiedades ideales para soportar el trabajo de nuevo). Por este motivo, las prisas pueden ser contraproducentes.

Un saludo!

[Total:0    Promedio:0/5]
Compartir: